Gramática que baila

Aquí te enlazo con un dosier formal de lo que se desarrolla a nivel personal en un laboratorio en sí.

El resto, desde ahora, letras inspiradas por lo que comparto.

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Un grupo de hombres y mujeres se entregan al juego.

Sin apostar dinero, pierden los papeles porque se les va el texto.

Y ya sin otro pretexto consiguen emocionar al resto gracias al subtexto.

Creativas ánimas que se permiten por un momento dar vida al niño o niña que llevan dentro.

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Sí. Sí a lo vivo, a lo espontáneo, menos es más, acepto, sí y además.

Recojo en la frase anterior palabras, frases del mundo del payaso y de la improvisación y me quedo con un “sí” por nombre para un taller rico en todo lo que desarrolla y que aúna los conocimientos de la interpretación del cómico con los del facilitador que hace por cohesionar y permitir un movimiento en el grupo y en los resortes individuales hacia la deconstrucción de lo que no queremos con la consiguiente creación de lo deseado. Una frase demasiado larga para una toma de aire, la verdad, pero así salió de un tirón. Caminar hacia la tábula rasa, conectar con el niño interior (también con la niña, aunque los textos de psicología hablen tanto en masculino) y en ese recreo, en esa apertura, ganar conciencia, ampliar la atención íntima y de lo externo, dando pasos para la apertura al cambio, fuente de vida. Y ahora, para saber los “qués”, el siguiente párrafo.

A través del placer del juego aprendemos a escuchar de una manera más profunda, a expresarnos con la palabra y con el gesto, a aceptar las propuestas ajenas en la construcción de historias, a desarrollar el sentido del ritmo, a disociar acciones, a mejorar la conciencia corporal, a concebir las emociones por separado y viajar por ellas, a ganar en presencia y recursos ante una situación dada, a dar rienda suelta a la creatividad, a deshacer los dispositivos con los que solemos funcionar, a permitirnos movernos por lugares no acostumbrados, a descubrir al otro-a la otra en sus peculiaridades como fuente de riqueza, a manifestar opiniones o sentimientos con la distancia de un personaje, a reconocer la vida propia como oportunidad para también ser cambiada, a relativizar los conflictos por una visión más empática y compasiva, a compartir un espacio de seguridad donde explayarnos, soltarnos y sobre todo, reír, … Un aprendizaje que es experiencial, vívido, fresco, del todo espontáneo y con mucho amor en el proceso.

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